AFORISMOS

Salvador Navarro Zamorano

 

 
 

 

 

  

Los Aforismos fueron una antigua manera de expresar ideas y pensamientos sintetizados. Un pensador, Nietzsche, escribió su ideario con Aforismos, de manera bella y precisa, que aún son la admiración de sus incontables lectores

            Doy comienzo a una serie de 720 Aforismos divididos en dos partes iguales: la primera, son originales con una reflexión añadida a cada uno de ellos; la segunda, son citas literarias de diversos autores acompañadas por un comentario de mi autoría.

            Estos Aforismos se dividirán en 24 bloques hasta completar la serie.

            Espero que disfruten de ellos con el mismo placer que tuve yo al redactarlos.

           Salvador Navarro Zamorano.                                                                                      

 

      

 

   

1º.- Hay en todo dos lados opuestos el espiritu de oposición existe en todas las cosas.

            Todo existe en oposición. Dia - noche, alto - bajo, Yin - Yang, positivo - negativo, masculino - femenino. A través de la oposición, conocemos el fenómeno llamado creación. Todo lo que aprendemos por los sentidos, se nos revela por el encuentro de los opuestos.

            Conocemos el bien cuando sentimos los efectos del mal. Deseamos la verdad, cuando la mentira nos desengaña. Buscamos lo Divino cuando la oscuridad nos rodea y no vemos una luz en nuestro camino. Anhelamos el cielo por temor al infierno.

            En la profundidad de esta sentencia descubrimos como, por la fuerza de la oposición, sabemos más de nuestra realidad, el conocimiento de sí mismo por nosotros mismos.

 

 

2º.- El Dios que el hombre comprende es creación suya pero lo que está por encima de su inteligencia es la realidad.

            Definir quién o qué es Dios, es la gran frustración humana. Nuestra comprensión, como mucho, se extravía en la filosofía, pero sin llegar a la montaña de la sabiduría, punto más cercano al poder y la voluntad de Dios.

            La inteligencia humana es incapaz de concebir la realidad, en general, en un mundo de apariencias. Solamente vemos la sombra de las cosas produciendo algo que confundimos con luz y que nos aleja de la realidad.

            Hacemos y adoramos dioses demasiado humanos, que participan de nuestras alegrías, triunfos, llantos y fracasos, y a los que pedimos poder, dinero, salud y todo género de bienestar material. No damos descanso a nuestras peticiones y cuando sentimos su indiferencia ante nuestros problemas, los rechazamos y olvidamos, ignorando que son construcciones egoísticas del hombre.

            La realidad sigue siendo una asignatura pendiente para la humanidad.

 

 

 

 

 

3º.- El místico no espera por la otra vida, sino que hace lo posible para evolucionar en ésta.

         El que no conoce a Dios en esta vida, tampoco Lo conocerá en cualquier otra.

         El sabio sólo tiene esta vida para evolucionar y lo hace plenamente en esta dimensión, llenando su existencia de alma y espiritu.

         Cuando vivimos en un plano poniendo nuestros ojos en el plano inmediato superior, quedamos en suspensión, sin tocar tierra, con los pies perdiendo cualquier contacto con nuestro destino, dividiéndonos en dos partes opuestas, intentando dar un salto en el vacío con riesgo de estrellarnos.

         Evolución, es el mandato que recibimos cuando adquirimos consciencia y no esperamos para ejecutarlo.

         Ignorante, es quien vive dando la espalda al mundo, a la Madre Naturaleza, en la creencia de que su bien mayor es proyectar amor, inteligencia y voluntad hacia las estrellas, olvidando el débito que ha contraído con sus semejantes.

 

 

 

 

4º.- La otra vida es la continuación de ésta, pero en otro plano.

         No hay nada que exista en separación; todo está interpenetrado. La vida sigue a la muerte y ésta a la vida. Todo funciona como una espiral que trabaja hacia adelante y hacia arriba.

         La luz, la vibración, el ritmo, son los medios de los que se vale la evolución para proyectar ese plan divino llamado humano, hacia dimensiones superiores.

         Y ese plan se vale de la violencia, los egos de la Personalidad y todo tipo de estiercol que el hombre produce, para cultivar la semilla del espiritu, que va creciendo lentamente, cumpliendo los plazos marcados dentro de un programa, en un tiempo y espacio inmensurable.

 

 

 

 

5º.- El corazón humano es un templo. Cuando  la puerta de ese templo está cerrada para el hombre, está también cerrada para Dios.

      Es difícil, para un profano, definir el corazón como un templo y, aún más, si lo declaramos como templo de luz.

        En realidad, es en la zona cardíaca donde situamos los sentimientos como el amor, la intimidad, incluso el odio y, especialmente, la intuición y la luz del conocimiento superior.

        Cerramos el oído interno (localizado en el aurícular cardíaco), al prójimo y negamos el diálogo y la tolerancia a quienes nos contacta. Vivimos aislados, incomunicados, egoístas, interesados en nuestras conveniencias, ignorando que somos sacerdotes de nuestro templo interno, y desconociendo el ritual de iniciación, viviendo un dogma exterior y superficial.

        Nos arrastramos por la existencia, pobres, miserables, mendigando, llevando dentro de sí un tesoro sin límites de origen divino. Ciego es aquél que no quiere ver.

 

 

 

 

6º.- Es inútil decir que conoces  la verdad. Si la conocieses guardarías silencio.

        Aquél que habla no sabe. Aquél que sabe no habla. Decir que se es poseedor de la verdad es necedad. El silencio es interpretado como falta de sabiduría.

        El hombre es vanidoso por naturaleza. Su cuerpo instintivo le materializa tanto que no puede impedir que su parte animal se manifieste durante su vida, haciéndole presuntuoso e ir mostrando su plumaje de vistosos colores para impresionar a una crédula audiencia.

        El silencio es la virtud del sabio que sabe que sabe,  porque es humilde y no ignora que la Verdad no necesita defensores ni demostración. Ella es tan poderosa como el diamante que resplandece en medio de la oscuridad.

 

 

 

 

 

7º.- Cada alma tiene su camino trazado en la vida. Si quieres seguir el camino de cualquiera, es necesario le pidas sus ojos prestados para verlo.

        El hombre es seguidor por atavismo. Todos estamos buscando a alguien a quien seguir. Esperamos un Mesías, un líder, un héroe, un redentor, la Divina Providencia.

        Hemos de conscienciarnos de que cada persona tiene un único camino. ¡No más limitaciones! ¡No más conocimiento prestado! Se ha de ir por la vida para conseguir que lo Real se haga cotidiano, parte de nuestra experiencia.

        Decía Buda que no hay caminos, sino que cada cual lo hace en su peregrinar por el mundo. El hombre común tiende a transferir su problemática mental y psicológica hacia otras personas, que funcionan como chivos expiatorios de la sociedad, renunciando a tomar la dirección de su destino, el encuentro con su Ser Interno, convirtiendo en fracaso lo que hay de glorioso dentro de sí.

 

 

 

8º.- Quien adora a Dios y desprecia a los hombres adora en vano.

        El fanático y el rico de espiritu cargan en sí el error de rechazar a sus semejantes. Dicen que conocen al único Dios y practican el único culto, adorando al único Profeta o al único Hijo, cerrando con este sistema bajo siete llaves la posibilidad de que otros accedan al Conocimiento.

         "Sepulcros blanqueados...", les llamó el Maestro Jesús, dirigiéndose a esta clase de hombres, poseedores de claves para la Iniciación e Iluminación, guardadas celosamente, sin utilidad para nadie.

        Adorar a Dios en los hombres es ver en el corazón de cada hombre a Dios.

        Aquí está el fundamento de toda la Religión.

 

 

 

 

9º.- El amor, al principio, vive de la reciprocidad. Cuando alcanza su plenitud, se sustenta solo.

        El amor necesita ser recibido por alguien. Eso forma parte de la primera fase de una relación física. La emoción se satisface en esta etapa primaria.

          Luego, el amor se eleva a una cota superior y el  romance toma cuenta de los personajes. El corazón interviene, formando un nuevo lazo más sutil. Superada la segunda fase, el amor sigue su camino ascendente y, situado en la cabeza, tiene la altura suficiente para vivir de sí mismo.

         Amar sin fin, es amar sin oposición. Este amor no necesita a otro para ser. Él es. Parece como una flor en un desierto, dando su perfume al viento, para que lo lleve al valle, a la montaña, a la nube, al mar, sin importar quién lo aspire, porque dar lo mejor de sí es su propia naturaleza.

 

 

 

 

10º.- Si te fallas a ti mismo, todos harán lo mismo contigo.

        Hay una ley no escrita que dice: "a toda acción sucede una reacción". Si un hombre se traiciona a sí mismo, no puede esperar la fidelidad de los otros.

          Recogemos lo que sembramos. Cuando tenemos fe en nuestros valores, las circunstancias trabajan a nuestro favor. Pero, si desconfiamos de aquello que somos y ponemos en duda nuestro origen divino, las consecuencias son recogidas en forma de fracasos y desilusiones.

         El fallo más estrepitoso alcanzado por el hombre, es el olvido de su identidad real. Nos hemos enpequeñecido con las falsas grandezas, ocultados bajo máscaras a las que hemos dotado de inteligencia ajena y de pedante erudición.

         Hemos perdido la cabeza real y nos sentimos desnudos y avergonzados ante la Realidad.

 

 

 

 

 

 

 

11º.- Cuando el hombre ha de escoger entre el provecho material y el espiritual, es cuando él demuestra dónde está su tesoro, si en la tierra o en el cielo.

          Vivimos en una encrucijada constante, siempre decidiendo qué camino hemos de tomar. La elección es dificultosa porque nuestros intereses, el egoísmo y el afán de poseer, choca contra el desinterés, el amor y la generosidad.

          Esto crea una neurosis en la mente humana, indecisa, temiendo saber y preocupada por desconocer. Este hombre dividido crea la angustia y la crispación.

          Encontramos la paz y el descanso cuando tomamos una decisión con firmeza y no nos apartamos de ella, hallando en esto una fortaleza que nos defiende de posibles errores.

          Tomar el camino del equilibrio, poniendo fe en valores eternos, como: amor, alegría, espontaneidad, armonía, etc., es como situar todas las velas en dirección a los vientos que soplan favorables, para que nos lleve a puerto seguro.

 

 

 

 

 

 

12º.- El camino de la libertad nos lleva al cautiverio. Es el camino de la disciplina el que nos conduce a la libertad.

         La libertad no se tiene sino que se conquista. En nombre de la libertad se cae en actitudes permisivas que atentan contra el derecho de nuestros semejantes.

         Es difícil para el hombre aceptar el orden y la disciplina para acceder al derecho natural de la libertad. Su péndulo interno oscila entre la tiranía y el desorden.

         Encontrar el camino donde todas las cosas se ordenan, es misión del prudente que tiene en sus manos la dirección de su vida y maneja el timón con seguridad.

         Aceptemos la disciplina como regla necesaria, pues así nos condicionamos para una libertad respetuosa con todo y para todos.

         Disciplina significa plenitud, unión, conjunto y, por tanto, energía y poder. Aprendamos con disciplina, rechazemos el caos, y los frutos de nuestra decisión llegarán en forma de paz, serenidad y alegría interiores.

13º.- Una vida entera no es suficiente para aprender a vivir en este mundo.

         El hombre nace ignorante y muere sabiendo alguna cosa. Es empresa inútil intentar abarcar todo el conocimiento en una vida.

           Si esto es comprendido, hemos ganado algo que será importante para nuestro camino: que no basta una vida para acceder a la sabiduría, sino que se hace necesario acumular muchas vidas con distintas experiencias para completar un ciclo determinado.

          Esta idea no ha sido totalmente aceptada por algunas creencias religiosas, pero basta invitar a los indecisos a que estudien las transformaciones que realiza la Madre Naturaleza, reciclando todo lo que se agota y muere, llevándolo nuevamente a la vida en formas nuevas y adaptadas al medio ambiente.

         Aprendamos del ejemplo que nos da la vida natural en el planeta, abandonando la soberbia de creernos limpios, puros y perfectos en un espacio de unas pocas decenas de años, donde el tiempo que dedicamos a nuestra perfección es insignificante.

 

 

 

 

14º.- Cuando el hombre alcanza la verdad definitiva se convence de que, en realidad, todo está en sí mismo.

          Viajamos a Egipto, la India, los montes del Himalaya, para encontrar la Verdad, y regresamos llenos de alegría e ilusiones que poco tiempo después se desvanecen.

          La Verdad tiene una hermosa casa - donde habita desde el principio del tiempo-  situada en el corazón del hombre. Cuando alcanzamos el silencio que la vida guarda en nuestro interior, tocamos el centro de la existencia, que también es el centro de la Humanidad.

          Ahí nos aguarda el Divino Maestro, el Yo Superior, disponible siempre para darnos la Luz que necesitamos para tocar la Verdad con nuestro espiritu; y toda clase de bienaventuranzas descenderá sobre nosotros.

          Y los viajes exteriores se cambiarán por un único viaje interno, personal y no transferible.

 

 

 

 

15º.- La razón es la ilusión de la realidad.

         Lógica y razón, son herramientas que usamos periodicamente y nos permiten desenvolvernos en el mundo material.

           Pero, en otro orden de cosas, estos instrumentos demuestran su insuficiencia, cuando desarrollamos un sistema de pensamientos de orden abstracto. Vemos que la realidad conocida se desvanece ante otra realidad sin dimensiones, donde el orden se invierte, no para mutarse en un Caos, sino para imponer otro orden de valores.

          Prácticamente, la razón es ahora como un acto ilusorio, donde las reglas del juego son dictadas en otro orden de cosas. Y no funcionan otras leyes que sean comprensibles, a menos que iniciemos una apróximación por medio de la analogía o la paradoja.

         "El que tenga ojos para ver que vea; y el que tenga oídos para escuchar que escuche."

 

 

 

 

 

16º.- El poder exige sumisión; si no puedes obtenerlo por la conquista adquiérelo por la renuncia.

        Decía M.Collins: "Desea el poder que te hace nada." Todo poder temporal exige acatamiento. El poder y su deseo es inherente a la naturaleza humana.

          Hay dos maneras de llegar al poder: uno, materialista, a través de la conquista, del dominio; y el otro, es religioso, por medio de la renuncia.

          La historia está plagada de conquistadores poderosos, sentados en sus tronos, con los pies bañados en sangre de cadáveres sacrificados en muchas batallas. También la historia está salpicada de otros conquistadores de almas que dieron su vida para abrir caminos a los que buscan la libertad del espiritu.

          Elige cada dia tu libertad, al tomar cualquier decisión donde esté implicada la voluntad de poder, y decide entre dominar o renunciar.

 

 

 

 

 

17º.- El fatalismo es una parte de la Verdad, no toda.

           Fatalidad . . . Destino. . .  Palabras para rotular lo que ignoramos. Somos especialistas en poner nombres a lo que no entendemos.

           Cada hombre hace su camino por la vida, imponiendo voluntad en lo que construye,con independencia del destino, que en cierta manera parece escrito para los hombres.

           Lo que recogemos de cosechas anteriores y lo que sembramos durante nuestra corta vida, componen esa extraña palabra que llamamos fatalismo, y que no es más que una parte de la verdad.

           La sabia dosificación de destino sumado a la voluntad de ser, resulta en una palabra mágica que llamamos plenitud de vida, donde el amor y la sabiduría caminan cogidos de la mano en unidad fraterna.

 

 

 

 

 

 

18º.- Cuando el alma está en armonía con Dios cualquiera de sus actos se transforma en música.

            La magia de la música es conocida pero no profundizada en toda su magnitud. Es una ciencia muy alta, muy cerca de las esferas cósmicas. No es extraño que las religiones hablen de ángeles que cantan.

            Una parte esencial de la composición musical es la armonía. Consiste en la disciplina de diferentes voces para unificarse en una sola voz, en una melodía singular.

            Si el alma humana armoniza todas sus voces contradictorias con la Voluntad Superior, entra en un ritmo cósmico, universal, y el cuerpo físico actúa bajo la influencia macrocósmica, donde ritmo y vibración van creando la música que viene procedente de mundos superiores de Armonía y Belleza.

 

 

 

 

 

19º.- La muerte es un impuesto que el alma ha de pagar por haber recibido un nombre y una forma.

           El espiritu busca una forma para evolucionar. Una vez encarnado, recibe un cuerpo y un nombre, y comienza un proceso vital durante el cual este espiritu acomete el proceso de construir un alma inmortal, buscar su Nombre original y acumular experiencias, marchando camino de la Sabiduría.

           Un dia llega la muerte y se cobra el cuerpo y sus posesiones materiales, liberando el alma y su espiritu con la sabiduría alcanzada en el período de existencia del cuerpo físico.

            Encontrar el camino del Nombre es paralelo al encuentro con el Cristo Interno, el Padre que habita en nosotros, el Yo Superior. Pero antes, el hombre ha de haber reverenciado a su Madre, la Virgen Madre y a sus hermanos arcangélicos, para que se cumpla el designio del Plan Divino para el hombre.

 

 

 

 

 

 

20º.- Ningún lazo te podrá atar, si tu corazón fuera libre.

           Libertad es una divina palabra que pronunciamos con esperanza de alcanzarla. Pero hay otra virtud que se interpone entre ella y nosotros, y esta es la Verdad.

           La Verdad es el alimento del corazón y funciona como una dinamo cuya potencia desencadena la Libertad en el corazón, prisionera de la ignorancia y el fanatismo.

           Intentan apresarnos las ilusiones del mundo, los espejismos y los mal llamados placeres, bajo cuyos velos se esconden los vicios, los abusos y las aberraciones de la mente y del mundo pasional.

           Necesitamos inyectarnos grandes dosis de Verdad, como vacuna, contra tanta sombra proyectada sobre el ser humano, necesitado de realidad, verdad y libertad, bienes imperecederos y valores inapreciables, joyas con las que se adorna el hombre libre.

 

 

 

 

21º.- Los grandes hombres son pocos en el mundo. Y en menor número, aquellos que los conocen.

            Los grandes hombres suelen ser los grandes desconocidos.

            Conocemos la grandeza por labios de otros hombres y los medios de comunicación. Esa grandeza es fabricada y exaltada deliberadamente, con algún propósito definido por otros hombres, aliados a intereses sectarios. La encontramos en las artes, en la política y en fuerzas armadas y, algunas veces, en las religiones.

            El  conocimiento de la grandeza es muy sutil, pues se esconde detrás de la honestidad, el honor, la disciplina, la integridad y otras virtudes que miramos con curiosidad y sin admiración, porque supone un coste cuyo valor no estamos dispuestos a pagar, ya que son valores no negociables y, por tanto, sin cotización. Somos más adsequibles y nos valoramos por mucho menos

.

 

22º- La Iniciación consiste en dar un paso hacia adelante en una dirección hasta entonces ignorada.

            Iniciación es dar un primer paso hacia adelante. ¿Hacia dónde? ¿En qué dirección puede ir una cabeza si no es hacia ell corazón?

            ¿Por qué decimos que es ignorada? Nos pasamos la vida ignorando la voz del corazón, de la sabiduría, del amor.

            Iniciarse es aprender un nuevo lenguaje, donde el corazón tiene mucho que decir y la cabeza mucho que callar. Y cuando se produce ese silencio, escuchamos la Voz del Maestro y comenzamos el camino rumbo a la Eternidad.

            Existe ahora una razón para que en nosotros se produzca un nuevo nacimiento. Mas, para que la criatura vea la Luz, nos acondicionamos internamente con materiales de paz, alegría y amor. Ponemos la fé en nosotros mismos, abandonamos los apoyos y damos los primeros pasos como hombres libres.

 

 

 

23º.- No es una determinada religión la que produce la espiritualidad en el hombre. La espiritualidad depende exclusivamente de la armonía del alma.

            Es ignorancia suponer que practicar determinada religión, produce una espiritualidad en el hombre que la profesa.

            Las religiones predican moralidad, ética, dogmas, ritos y, muy raramente, espiritualismo.

            Los Maestros espirituales no profesan religiones determinadas, sino que ellos dan origen a los movimientos religiosos que se encargan de administrar sus enseñanzas, guiando a los fieles, después de la desaparición del Maestro, institucionalizandolas y añadiendo ritos, mandamientos y sacramentos.

            Cada hombre en su armonía pone alma en lo que hace y va marcando hitos en su camino hacia la más alta espiritualidad. La religión, la moral y la ética, van tras el espiritu, aunque el hombre irracionalmente gaste tiempo y esfuerzo en hacer todo lo contrario.

 

 

 

 

 

24º.- Basta un momento para bajar del cielo a la tierra. Más para elevarse de la tierra al cielo, una larga vida puede no ser suficiente.

            Caer es obedecer a una ley natural que llamamos gravedad, y el hombre en su conducta acata esta regla por pura inercia mental.

            Levantarse y subir, es guardar un difícil equilibrio, pero necesario, para recordar nuestra racionalidad.

            Todas las creencias religiosas hablan de la primera "caída" del hombre, como signo de involución y de un largo proceso de retorno a la "verticalidad".

            Cualquier acto que lleve a una rebaja de la condición humana, lo llamamos de "caída", así como titulamos de "alteza" a las cualidades que nos hacen superar los peligros de la vida material. Hasta de esta palabra se ha hecho un título real.

            No demoremos el momento de levantarnos y caminar hacia el más recto y justo de los equilibrios.

 

 

 

25º.- Todo lo que tiene vida es espiritu y lo que es desprovisto de ella es materia.

            ¿Cómo definir a Dios, si no es a través de la vida? El espiritu está en la vida, demostrándose en diferentes niveles de manifestación.

            Llamamos materia al fenómeno donde el espiritu apenas se manifiesta o duerme, sin que por ello signifique que está ausente. Aún el objeto más denso no carece de espíritu y sólo espera que la evolución vaya marcando diferentes estadios e irse revelando con mayor intensidad.

            La ley de vibración lo define como una escala, donde los tonos o niveles van creciendo en agudeza a medida que la evolución se va definiendo, hasta que llega a un necesario cambio o metamorfosis, para adecuar su estructura celular a la nueva situación y continuar su progreso en una etapa o dimensión superior.

            Desde la ameba hasta la más delicada de las formas, como es el sistema nervioso del hombre, hay una línea marcada  por centurias de millones de años, en un camino que sigue hacia las estrellas.

 

 

 

26º.- Todo lo que existe tiene un reverso excepto Dios. Es la razón por la que Él no puede ser comprendido.

            Para definir, hacemos comparaciones. Colores, alturas, sistemas, medidas, todo se explica a través de su reverso. Esto la razón lo comprende.

            Hasta lo abstracto tiene su opuesto. Sólamente el Creador, lo Inmanifestado, no tiene punto de comparación, pues no hay nada que se le asemeje.

            Hay muchos libros intentando estructurar el concepto Divino, pero el esfuerzo es vano, porque se quiere explicar lo que no se conoce, lo que no tiene razón, lo que está más allá de la humana comprensión.

            A la idea de Dios no puede haber más que dos vías de acercamiento: la Sabiduría y el Amor, para integrarnos un día a su Voluntad.

            Y los que no entienden ríen...

 

 

 

 

27º.- No podría apreciar la belleza de la virtud si no hubiese conocido el pecado.

            Se conoce a través de lo opuesto. Los extremos tienen una rara afinidad, una compatibilidad, una polaridad. Conocemos la majestad del silencio después de un gran ruido, lo dulce por lo amargo, y el descanso por el trabajo. El hombre necesita la experiencia de ambas para conocer y acumular sabiduría.

            Pecador o ignorante es quién no conoce la belleza. Cuando se ha conocido la virtud de las cosas, también se desarrolla en nosotros un sentido de rechazo hacia lo feo, sucio, inarmónico. El músico que tiene la sensibilidad para interpretar las partituras de los genios de la música, dificilmente harían sonar en sus instrumentos nada que fuese falso y sin melodía.

            Por eso, asociamos la idea de pecado con lo materialista, rudo y grosero; y virtuoso es aquél que vive en armonía, paz y belleza.

 

 

 

 

28º.- He aprendido más con mis defecto que con mis virtudes. Yo dejaría de ser humano si hubiese procedido siempre correctamente.

            No hay manera de aprender si no es por los errores. La perfección no existe en su totalidad y todo es susceptible de corrección y mejora.

            Convertir los vicios en virtudes es el trabajo alquímico, el Arte Real, que el hombre ha de poner en práctica con toda su voluntad, todo su entendimiento y todo su corazón, para alcanzar la maestría.

            Dicen que errar es humano, pero esto sirve más de excusa para seguir tropezando sin que la conciencia nos moleste demasiado, que como acicate para ir superándonos cada dia un poco más, hasta ir clarificando en nuestro interior las negras nubes de la ignorancia y hacer sitio para que entre la luz del conocimiento.

            Aprendamos de los errores, pero no nos detengamos en ellos, porque hay un camino a recorrer que nos demanda velocidad.

29º.- Trabajo naturalmente sin preocuparme el resultado, mi satisfacción está en realizar la tarea que se presenta, del mejor modo posible dejando los efectos y sus causas.

            Aquí y ahora. Profundicemos en estas tres palabras, porque ellas encierran un conocimiento. Trabajar sin preocuparse por su resultado, es no esperar ganancias ni recompensas, destruir cualquier posible interés que resulte del trabajo efectuado.

            Si una labor se justifica por sí misma, evidentemente lo es porque lleva en sí el elemento luz, sin opuesto alguno. Hay quien lo llama sacrificio, aunque esta palabra ha de ser tomada en su etimología, como "oficio-sagrado".

            Cuando las cosas se hacen y median razones para ello, es decir, se justifican, tienen suficientes elementos de juicio para existir. Aquello que hacemos por amor, altruísmo o con sabiduría, tiene un acento de eternidad y va más allá del tiempo y del espacio.

 

 

 

 

30º.- No tengo intención de engañar a mis semejantes, sino mostrarles todo lo que veo.

            Enseñar a los otros lleva en sí el riesgo de dar un conocimiento prestado o, como mucho, envuelto en un prisma teñido por una interpretación personal. Las enseñanzas tienden a ser personales al principio y dogmáticas después.

            Cuando damos a los demás los resultados de nuestras experiencias, impartimos la prédica más justa, porque se atiene estrictamente al conocer, lejos de la erudición y la escolástica, a las que estamos acostumbrados.

            Autenticidad es el fruto que ofrece el Maestro a los que lo escuchan, y ésta pasa por su experiencia en la vida, dándola de gracia envuelta en su propia luz.

 

 

 

 

 

31º.- Soy como una ola en el mar de la vida; traigo para la tierra todo lo que encuentro a mi alcance.

            Cuando llegamos a la vida traemos consigo lo vivido en otras encarnaciones y con ello enriquecemos el mundo que vamos a vivir. Cada ser que nace aporta al mundo un nuevo valor.

            Somos como la ola que llega desde las profundidades de la Eternidad para nacer y morir en las playas de este mundo, dando todo lo que somos y sembrando en la tierra, dejando una estela como recuerdo de nuestro paso.

            Después volvemos al mar, a las profundidades, para reposar y un dia regresar nuevos, frescos, llenos de vida, aportando nuevas ideas, luz, amor y el tesoro del eterno retorno de evolución en evolución, desde la amante Madre que nos alimenta y da el reposo, hasta el Padre amoroso que nos cubre de estrellas en la dimensión de la consciencia cósmica.

 

 

 

 

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